sábado, 16 de marzo de 2013

Viaje a Croacia y Eslovenia (VII)



31 de julio Un paseo por Istria

Pula  

Temprano salimos para la península de Istria a pasar el día, vamos viendo Krk y Cres, estas islas se llaman las islas aromáticas por las plantas que cultivan, sobre todo Cres, hay algunas playas de guijarros, cipreses a los lados de la carretera, pinos y carrascas, una central térmica horrible al lado del mar de época comunista, el pueblecito es de piedra, al lado del mar, vamos por la costa este de Istria, aquí son famosas las trufas blancas y negras y estas última se toman con pasta rallando la trufa por encima. La guía que llevamos hoy todo el día se llama Maja y es muy idem, nos dice que vivió en Sevilla tres años, con una familia que vive en Tomares y veraneaban en el Puerto de Santa María, conoce todas las playas de Cádiz y le hace mucha ilusión vernos, dice que en Octubre irá a Sevilla con su hijo a visitar a esa familia con la que estuvo.

Llegamos a Pula, colonia fundada por Roma en el 48-46 a. C, amurallada con 9 puertas y construida en tres fases diferentes: Con Augusto, con Claudio y con Vespasiano. La zona de Istria tenía dos conventus: el ager polentinus (Pula) y el ager parentinus (Paec). Personajes del arte que estuvieron en Pula, Miguel Angel y James Joyce.

Vamos al anfiteatro que es imponente, las gradas de la cavea en la parte sur se utilizaron para construir casas en el siglo IV y el campanario de la catedral, está en un magnífico estado de conservación y llama la atención el color tan blanco de los sillares de caliza, es de los pocos anfiteatros que aprovecha la colina natural. El anillo exterior son dos cuerpos de arcos de medio punto y ventanas rematando, quedan los huecos de los pinchos del velarium, su capacidad era de 20.000 personas. Actualmente lo dedican a conciertos en verano, se conservan perfectamente las puertas norte y sur por donde entraban las fieras y salían los gladiadores muertos.









La ciudad romana se situaba en una colina ya preexistente y por lo tanto no tiene plano ortogonal sino en tela de araña con una especie de castellum arriba, (he pensado que algo parecido ocurre en Medina). Las calles se van formando en semicírculo y conserva dos puertas, la puerta Gemina con doble arco y la puerta de Hércules. 

La puerta Gemina con doble arco de medio punto, orden corintio de columnas adosadas a los tres grandes pilares que sostienen los arcos y arquitrabe y cartela en la parte superior. La puerta de Hércules tiene un solo arco y encima la cabeza de Hércules y la clava, se ven los goznes de la puerta. La muralla entre las dos puertas es medieval. Vamos hacia la puerta de Oro, en la plaza donde estaba la puerta de Oro en el suelo está dibujada la planta y lo que queda es un espléndido arco de triunfo llamado arco de los Sergios, es un arco de medio punto con el intradós decorado, dedicado a la familia de los Sergios para celebrar la vuelta de los hijos de la batalla de Actium, pagado por la madre, en las esquinas las figuras de las victorias, columnas corintias decoradas con vides y uvas.

Pasando el arco vamos por la via Sergia que era el decumanus de la ciudad, y admiramos un mosaico encontrado perteneciente a una domus que tiene peces y en el centro el suplicio de Circe, llegamos al foro, actual plaza y a la izquierda vemos el templo de Augusto, es un templo tetrástilo corintio, se conserva íntegro. A unos pasos está el edificio del Ayuntamiento con una loggia delante, se adivina en él que ha pasado por todo tipo de devenires históricos y por lo tanto reformas, por la parte de atrás conserva toda la fachada de un templo romano, y añadidos románicos, góticos, renacentistas…
Para terminar vamos a la catedral, construida sobre una basílica paleocristiana, de la que queda una puerta con un pavo real. El campanario está exento al estilo italiano.
Callejeamos un poquito y observamos que se habla croata e italiano y que el nombre de las calles está escrito en los dos idiomas. Nos llevamos un bonito recuerdo de Pula.





















Rovinj

Vamos a comer a Rovinj, está en la costa oeste de Istria, en una isla amurallada que amplían en el siglo XVIII los venecianos, en la puerta de piedra el león de San Marcos, en la clave del arco la cabeza del turco con su turbante y en la clave por dentro la cabeza de un veneciano (dentro de la ciudad). Atravesando el arco y por una calle estrecha, empedrada y empinada vamos subiendo a la iglesia de Santa Eufemia, el campanario es de estilo veneciano, encima una estatua de la santa, ella muere en el año 304 en Constantinopla.
En el 800 el emperador iconoclasta Niceforo Focas obliga a esconder los restos de la santa y se supone que el sarcófago llega a Rovinj y un niño saca el sarcófago y lo pone en la iglesia de San Jorge de Rovinj. En el XVIII hay una epidemia de peste y se construye la iglesia, el arquitecto es Dossi, el altar principal está dedicado a San Jorge. Y detrás está el sarcófago de santa Eufemia.
Rovinj se parece un poco a Mikonos, bajando por una calle empinada y estrecha hacia la explanada del puerto las casas de la izquierda dan directamente al mar, en los colores de las casas es como Burano, es una afortunada mezcla mediterránea.
Lo que no nos gustó nada de Rovinj, fue la comida. El día de hoy era libre, pero nos ofrecieron la excursión a Pula que costaba 35 euros, después la de Rovinj que costaba 15 euros más y luego por comer 10 euros más, total 60 euros. Vale, no nos quejamos, pero la comida en teoría era pescado y marisco, y lo primero que pasó es que la terraza del restaurante estaba al sol y hacía un calor alucinante, luego trajeron tres mejillones raquíticos, tres chipirones que si estaban buenos y un pescado que parecía una faneca y que estaba seco, y esto fue todo, sin postre ni ensalada. El postre nos lo tomamos en una heladería enfrente.
Volvimos a Opatija y por la tarde dimos un paseo por lo que nos quedaba por ver del paseo marítimo.






















Textos: Ximena Prieto
Fotos: Miguel Roa


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