lunes, 19 de marzo de 2018

Tuña (Asturias) y la cerámica negra de Llamas del Mouro


Tuña es una Parroquia del Concejo de Tineo, fue Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar en el año 2000 y es conocida por haber nacido allí el general Rafael del Riego:











































La Iglesia de Santa María de Tuña del siglo XVIII y donde fue bautizado el general Riego:






El Palacio de los Riego y Tineo de Tuña:



Encima de la puerta se aprecia el escudo en el Palacio de los Riego y Tineo (el Barreiro):



El general Riego tiene en su pueblo un monumento, se encuentra su casa con una placa que recuerda la importancia de este personaje histórico y también encontramos unos murales dedicados a él por su papel en la constitución de 1812, la Pepa:



Casa donde nació Rafael del Riego y escudo de la familia en una de las fachadas:










En Tuña nos encontramos una infinidad de hórreos y paneras de diferentes épocas y formas:
























Algunas ventanas y balcones que me gustaron:








Camino de Tuña hicimos una escapada para ver la cerámica negra de Llamas del Mouro con sus característicos brillos metálicos, actualmente sólo queda un taller alfarero pero tuvimos la oportunidad de verlos trabajar y nos dejaron hacer estas fotografías. 

El secreto del color de esta cerámica está en su cocción en ausencia de oxígeno. En otras épocas hubo varios alfares y una gran producción cuando estos objetos, de gran calidad, eran de uso cotidiano, ahora su uso es meramente decorativo.

En la primera foto aparecen algunos de los objetos más populares ya preparados para la venta, destacando el cántaro o "xarro" de agua que ha de pasar cuatro veces por el torno. 

El barro utilizado es una mezcla de dos, uno claro y otro colorao que mezclados dan las pellas para trabajar en el torno, después de secas las piezas se pasa a bruñirlas con una piedra de río que con la habilidad del maestro alfarero sacará esos brillos ya que esta cerámica no utiliza esmaltes, Después de secas y bruñidas las piezas pasarán al horno y ahí se consigue el color negro al tapar la entrada y salida de aire y conseguir una cocción sin oxígeno, son de gran resistencia y eran muy eficaces para la conservación de los alimentos.










Los "xarros" secos y bruñidos, con la marca del alfarero, listos para llevar al horno:

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