viernes, 12 de abril de 2013

Viaje a Croacia y Eslovenia (pasando brevemente por Bosnia-Herzegovina) (XI) Llegada a Dubrovnik



2 de agosto: Llegada a Dubrovnik (pasando brevemente por Bosnia-Herzegovina

Vamos ya para Dubrovnik por la carretera de la costa, sigue siendo tan endiablada como era, solo que ahora está mejor de piso y tiene carteles indicadores. Por el camino vemos los lagos de Bacim y pasamos por el ancho valle del rio Neretva que viene por Mostar desde Bosnia, el valle está inundado por el río y los agricultores cultivan yendo en barca. Avanzamos un poco más y estamos a la altura de Porec cerca de la frontera con Bosnia, que tiene unos 6 kilómetros de costa, una imposición de Tito para que Bosnia tuviera un puerto, el de Neum.

Llegamos a Neum, paramos en la frontera y compramos tabaco en un supermercado bosnio, la moneda es el marco, puedes pagar en euros y el cambio es 2 marcos bosnios 1 euro. No hay Winston, si L&M, el cartón a 19,50 euros.

A las 6 y media estamos en Dubrovnik y el hotel que teníamos estaba en las afueras, pero nos lo han cambiado por otro más céntrico para poder ir a pie al centro. El hotel es de la cadena Rixos, está excavado en la roca del acantilado y construido en terrazas, la piscina casi en el mar, habitaciones con vistas al mar y terrazas grandes, estamos en el nivel 4. La habitación muy bonita, con el cuarto de baño integrado en la habitación sólo separado por dos mamparas de cristal grabado y un estor por si quieres más intimidad, el wáter está aparte y tiene puerta.

La terraza tiene un borde sembrado de siemprevivas moradas, en cada planta son de un color.

Sin ducharnos ni nada nos vamos a la ciudad andando, tardamos 30 minutos, estamos en el barrio llamado Pile, de ahí el puente que atraviesa el foso y la puerta monumental custodiada por dos soldados vestidos de época. Todo el perímetro de murallas y torreones y el mar.

La ciudad es toda de caliza blanca y mármol, la primera vez que la vimos no pudimos bajar y sólo la fotografiamos desde arriba, desde la carretera a malas penas. Ahora estamos entrando en la calle principal que se llama Stradun y es anchísima, justo después de la puerta está la fuente de Onofrio, la grande, porque al final de la calle, en una plaza está la fuente pequeña de Onofrio. En el Stradun hay tiendas y bares con terraza, entramos en varias iglesias que están todas abiertas, llegamos al extremo de la calle y giramos hacia una plaza donde está la catedral. 

Todos son palacios. Paralela a la calle principal hay otra mucho más estrecha a la izquierda según entras por la puerta de Pile que está llena de restaurantes, para llegar a ella hay que subir escaleras, todo este barrio es así empinado, aquí vivían orfebres judíos y las clases populares de la ciudad. A la derecha del Stradun hay calles paralelas pero llanas y sus correspondientes transversales. La ciudad está llena de gente, es la hora de cenar, damos una vuelta y elegimos un restaurante, cenamos pescado y despacito nos vamos al hotel, ya es de noche desde hace un rato y en la entrada hay un cuarteto de música clásica que lo hace muy bien. Es un gustazo, la noche muy buena y el entorno increíble. Es una auténtica belleza.

Texto: Ximena Prieto            Fotografías: Miguel Roa






























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