jueves, 18 de febrero de 2016

Polonia (VI) Wroclaw (Breslau en español, capital cultural de Europa 2016 junto con San Sebastián)

10 de junio de 2015 Wroclaw



Llegamos a Wroclaw (Se pronuncia vrótsuaf). Era la ciudad de Breslau para los alemanes, a las orillas del río Oder. La ciudad está formada por islas unidas por puentes. En 1945 echaron a todos los alemanes y metieron polacos más o menos de un día para otro, los metieron en trenes y les hicieron salir con lo puesto. A medida que llegaban los polacos transportados en vagones de ganado se iban quedando con las casas como estaban, casas que acababan de abandonar los alemanes. Fue muy duro para alemanes y polacos que se vieron en tierras extrañas de repente.

La ciudad tiene un aspecto alemán, el Oder hace islas y canales y por esto se le llama la Venecia polaca.







Vamos a la catedral que está en una de las islas, la pequeña, y así a primera vista parece Westminster por las banderolas que hay en la nave central que es gótica, sencilla, bóveda de crucería y vidriera en el ábside, capillas barrocas y el coro en el presbiterio. Está dedicada a San Juan Bautista y es la cuarta que se construye en el mismo lugar, la actual es de mediados del XIV y la primera del año 1000. Tiene dos torres y es toda de ladrillo menos la portada. En la II Guerra Mundial acabó casi destruida y se restauró en época comunista como un desagravio por el traslado de los polacos aquí a la fuerza.

En el retablo se representa la Dormición de la Virgen y la Última Cena, a la izquierda la Virgen de los Sowietski (rey de Polonia) y a la derecha una imagen de San Vicente Ferrer. El púlpito es original, de mármol de Silesia y tiene un órgano precioso y muy grande.








Hasta el 45 no llegó el frente en la guerra, pero en el 44 se convirtió en una ciudad fortaleza y se conservan muchos túneles para cobijar a los nazis. En época comunista apenas restauraron nada y una tremenda inundación en los años 80 destruyó de nuevo parte de la ciudad.

Nos cuenta la guía al pasar por delante de la sede de Caritas que tienen un comedor social y que trabajan mucho en la ciudad.

Wroclaw tiene 640.000 habitantes y 160 iglesias. En las ciudades polacas tienen la costumbre de exponer fotografías en los lugares públicos que demuestran como quedaron los edificios después de los bombardeos, aquí también.







Nos comenta la guía que proliferan los matrimonios entre español y polaca hasta el punto que han hecho un Colegio Bilingüe para los hijos de estos matrimonios. Nos dice también que en Polonia empezó la fuga de cerebros en los años 80 y no ha parado. No tienen inmigrantes y su crecimiento vegetativo es negativo. Ella es profesora de Filología Hispánica en la Universidad y no llega a ganar 400 euros. Nos comenta que ha tenido que vacunar a su hija y que sus padres que son médicos le recomendaron que comprara las vacunas porque las gratuitas eran muy malas y que le costaron 600 zloty y ¡ella gana 1600!

Dice que el sistema comunista de educación obligaba a memorizar pero que en conjunto era bueno, que ahora se teme frustrar a los niños o traumatizarlos y no se les enseña nada porque no se les obliga a nada, tienen muy bajo nivel y ella piensa que esto Europa lo va a pagar más pronto o más tarde.

La Universidad es gratuita pero tiene muy pocos recursos. Las carreras técnicas se costean vendiendo patentes pero las de letras están muy mal, porque no tienen fondos.

Pasamos por un puente metálico hacia la isla grande, llamado de los candados, es el primer puente al que le pusieron los candados del amor y hay tantos que si no lo remedian se caerá por el peso. En el puente hay una estatua pequeñita de un enanito que está encendiendo una farola de gas. Por toda la ciudad hay infinidad de enanitos haciendo distintas cosas: enanito profesor, enanito bombero, enanito preso, enanito verde, etc. La historia es la siguiente: En época comunista unos estudiantes decidieron protestar y para que no se les conociera se disfrazaban de enanitos vestidos de color naranja, naranja para dejar claro que protestaban contra el sistema "rojo". Iban de cinco en cinco para que no se pudiera decir que se estaban manifestando. Después pasaron a ser un elemento identificativo más de la ciudad, son de bronce y explican edificios o situaciones como el enanito vestido de doctor con gafas delante de la Universidad.













Estamos en la isla más grande y vamos hacia el edificio del mercado, todo de ladrillo con una torre, de principios del siglo XX. Hay muchos productos de charcutería y me llama la atención una especie de espetec pero muy muy finito, del diámetro de la regaliz que está buenísimo. Muchas frutas sobre todo cerezas y frutas del bosque (arándanos, frambuesas, fresas,), hinojo y toda clase de galletas además de  una parte con puestos de flores y coronas ya preparadas para los funerales.
















Entramos en una calle reconstruida de época medieval, era la calle donde se vendía carne. Las casas tienen un tejadillo de madera bastante saliente y en medio de la calle han puesto esculturas en bronce de un cerdo, un ganso, un conejo, una gallina y una cabra, ésta con sus excrementos (de bronce) al lado. En los bajos de las casas hay tiendas de artesanía y recuerdos. En una de ellas venden papeles de toda clase, algunos muy especiales. He visto muchas papelerías en todas las ciudades.








Ahora nos dirigimos a la Plaza del Mercado que es inmensa pero como todas está dividida por el edificio del Ayuntamiento en medio. Delante del Ayuntamiento hay una fuente moderna con paneles de cristal por los que se desliza el agua, a mi me ha gustado pero parece ser que a los ciudadanos no, porque les parece muy moderna. La plaza está muy animada, llena de terrazas y de gente. En una esquina hay dos casitas que parecen las del cuento de Hansel y Gretel y en una de las mitades de la plaza una picota, sitio donde ajusticiaban a los reos, es como un chapitel gótico de piedra.
























Nos ha dicho la guía que cerca hay una librería española y que es muy especial, vamos a verla y lo primero es que en la pared exterior están pintadas caricaturas de grandes escritores españoles, desde Cervantes a Fernando Arrabal. En el interior hay estanterías con libros en español y en polaco y muchos sillones y sofás para leer, también una barra, se puede tomar un vino, o un café, esa tarde incluso habían hecho tarta. Todo el mundo habla español.








Buena temperatura en Wroclaw y buen ambiente.









Textos: Ximena Prieto
Fotografías: Miguel Roa

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